miércoles, 14 de octubre de 2009

Para la vida diaria


--Si algo te da tristeza o miedo comparte tus inquietudes con las personas que tienes cerca y pídeles ayuda para controlarlas.


--No te des por vencido cuando algo no sale cómo lo habías planeado. Analiza la experiencia que viviste y serás más fuerte en el próximo intento.


--No confundas la fortaleza con la agresividad: no se trata de atacar a los demás, sino de conservar las cosas importantes para ti.


--Si en alguna circunstancia te ganan las lágrimas no te sientas avergonzado: los hombres lloran y las mujeres también. Expresar al mundo tus emociones es una muestra de tu propia templanza.


--Piensa qué partes de tu carácter son débiles (por ejemplo, te cuesta expresar tus opiniones) y trabaja para irlas fortaleciendo.
Por el camino de la templanza


--Aprende a dominar tus preocupaciones, tus sentimientos y reacciones negativas como la violencia y el desánimo. Tú eres el rey del castillo y todos ellos son tus súbditos.


--Escucha siempre las precauciones que te indican los mayores, sin embargo, no permitas que nadie impulse en ti miedo por cosas irreales, ni sentimientos de derrota.
Permanece activo en tu esfuerzo.


--Inspira fortaleza a los demás. Dile a tus compañeros de clase que lograrán aprobar el año, dile a tu padre que podrá realizar el trabajo que le parece difícil. Date fortaleza a ti mismo: tienes la capacidad de lograr cosas ordinarias y extraordinarias.

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